Hace mucho tiempo, un gran sabio ser decidió compartir su alegría y plenitud con toros seres, así que primero preparo un hogar maravilloso, agua cristalina para bañarse y beber, luz y calefacción en la graduación perfecta, una alfombra verde que se auto reconstruye, alimento apetitoso y saludable, animales de compañía hermosos y graciosos, deliciosos aromas y preciosos colores.
Cuanto todo estuvo listo creo a un ser perfecto para aquel lugar, le dio la capacidad de disfrutar de cada detalle, y lo coordino a tal punto con ese medio ambiente, que tanto el como su entorno se harían bien mutuamente.
Pero al pasar de los años, el hombre se alejo del plan, creyó en su soberbia que el plan era obsoleto, y en nombre del mal llamado “progreso” altero las normas.
Fue así que se alejo de las cosas que habían sido seleccionadas para cuidarlo, y comenzó también a estropear lo que el debería cuidar.
Se vistió con sintéticos que según el eran mejores que lo existente en la naturaleza, se alimento quitándole propiedades a los alimentos porque según el los estaba “refinando”. Dejo de caminar directamente sobre la tierra y se alejo del pasto, las flores y los árboles porque vivir lejos, amontonados y vestidos era “civilizado”.
Al pasar de los años, como todo mecanismo que es usado para lo que no se creo, empezó a funcionar mal, a enfermarse.
Y de pronto se dio cuenta de que, ¡caramba! Resulta que usar ropa de fibras naturales era saludable! Y volvió a ponerse de moda el usar algodón y prendas de seda.
Resulta que era hacia bien comer alimentos integrales! Y así nació el naturismo y la comida macro biótica.
Parece que era terapéutico el perfume de las flores! Y así nació la aromaterapia.
Y de ese modo el ser humano muy lentamente va encontrando el camino de regreso a lo que le hacía bien. Para lo que estaba hecho.
¡! Para vivir en este planeta!!
Solo así se puede encontrar la armonía y el equilibrio perdidos.
Solo hay que tener esperanzas de que mientras evoluciona en su lento regreso, no llegue demasiado tarde.
Cuanto todo estuvo listo creo a un ser perfecto para aquel lugar, le dio la capacidad de disfrutar de cada detalle, y lo coordino a tal punto con ese medio ambiente, que tanto el como su entorno se harían bien mutuamente.
Pero al pasar de los años, el hombre se alejo del plan, creyó en su soberbia que el plan era obsoleto, y en nombre del mal llamado “progreso” altero las normas.
Fue así que se alejo de las cosas que habían sido seleccionadas para cuidarlo, y comenzó también a estropear lo que el debería cuidar.
Se vistió con sintéticos que según el eran mejores que lo existente en la naturaleza, se alimento quitándole propiedades a los alimentos porque según el los estaba “refinando”. Dejo de caminar directamente sobre la tierra y se alejo del pasto, las flores y los árboles porque vivir lejos, amontonados y vestidos era “civilizado”.
Al pasar de los años, como todo mecanismo que es usado para lo que no se creo, empezó a funcionar mal, a enfermarse.
Y de pronto se dio cuenta de que, ¡caramba! Resulta que usar ropa de fibras naturales era saludable! Y volvió a ponerse de moda el usar algodón y prendas de seda.
Resulta que era hacia bien comer alimentos integrales! Y así nació el naturismo y la comida macro biótica.
Parece que era terapéutico el perfume de las flores! Y así nació la aromaterapia.
Y de ese modo el ser humano muy lentamente va encontrando el camino de regreso a lo que le hacía bien. Para lo que estaba hecho.
¡! Para vivir en este planeta!!
Solo así se puede encontrar la armonía y el equilibrio perdidos.
Solo hay que tener esperanzas de que mientras evoluciona en su lento regreso, no llegue demasiado tarde.

No hay comentarios:
Publicar un comentario